Relatos y cuentos 17 September, 2016 Jake No comments

Mitos cortos de esqueletos

En un pequeñísimo pueblo de apenas mil habitantes, cuentan que un herrero mientras estaba trabajando comenzó a escuchar unas castañuelas. Su primer instinto fue girar la cabeza hacia atrás y vio con horror a un esqueleto inmóvil que lo señalaba con el dedo.

– Debes ir al panteón y en la tumba en donde dice Don Iván Rodríguez tienes que romper la lápida. Dentro de ella hallarás un costal lleno de monedas de oro. Yo volveré por ellas dentro de una semana. En caso de que no cumplas esta petición, te perseguiré hasta el final de tus días como lo hice con tus antepasados.

El forjador se quedó pensando en lo que le dijo la aparición y enseguida cayó en cuenta que sus palabras encerraban algo de verdad, dado que tanto su padre como su abuelo habían muerto con apenas 40 años de edad, por causas desconocidas.

Sin embargo, no quiso contarle a nadie acerca de lo que había vivido y continuó haciendo su trabajo de manera habitual hasta que un día enfermó gravemente. Era un padecimiento muy extraño, los huesos de las piernas y brazos se le endurecieron. Por si esto fuera poco, casi no podía hablar.

Mitos cortos de esqueletos

Fue así que le contó a su mujer lo que había acontecido hacía más de una semana en su negocio. Su esposa en vez de asustarse por lo que el hombre le refería, le comentó que ya había oído esos mitos cortos de la calavera. Según ella, este esqueleto sólo se le aparecía a los herreros que arreglan chapas de los domicilios cercanos al panteón. Después del relato, el forjador mandó a su esposa hasta el camposanto, para que localizara la tumba y con uno de sus marros convirtiera la lápida de Iván Rodríguez en añicos. Para su sorpresa, en efecto había una bolsa llena de monedas de oro. A los pocos días, el cerrajero recuperó la salud.